El método empleado consiste en emitir mediante una sonda emisora introducida en un primer tubo de auscultación metálico, una onda de presión que va a propagarse a través del hormigón del elemento (pilote, panel de pantalla, etc...) hasta una sonda receptora situada en un mismo plano horizontal dentro de un segundo tubo paralelo al primero. Dichos tubos quedan instalados dentro del elemento a medir.

El objeto del ensayo es comprobar que el tiempo de propagación de la onda queda constante a lo largo del fuste. En efecto, la velocidad de propagación está relacionada con el módulo de elasticidad del material donde se propaga. Un dispositivo de medida calibrado permite determinar la profundidad auscultada y localizar con precisión las posible anomalías detectadas.

Las sondas se bajan dentro de dos tubos manteniéndose en el mismo plano horizontal. Los tubos están llenos de agua limpia con el fin de asegurar un buen acoplamiento acústico entre las sondas y la pared de ambos tubos. Las medidas se toman subiendo las sondas con un torno que controla la emisión puntual de impulsiones por cada centímetro recorrido.

El recuento de las impulsiones permite calcular la profundidad con una resolución de 1 cm.

La escala horizontal de tiempo es de 100 ó 200 ms por división y permite determinar el tiempo de propagación de la onda entre los tubos.

 

La escala vertical refleja la subida de las sondas a lo largo del fuste y está calculada automáticamente por compactación de las impulsiones.

 

 

 

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