El ensayo consiste en golpear con un martillo de mano en la cabeza del pilote de manera que se genera una onda que se propaga a lo largo del pilote. Esta onda refleja las diferentes discontinuidades del pilote y variaciones litológicas en el terreno y las señales son captadas por el acelerómetro situado también en la cabeza del pilote y transferidas al ordenador portátil.

Las reflexiones de la punta del pilote nos proporcionarán su longitud para una determinada velocidad de transmisión en el hormigón, que oscila entre 3800 y 4000 m/s.

En un pilote correcto, la gráfica que se obtiene se observa un primer pico que corresponde al golpe inicial del martillo y otro distante que corresponde a la reflexión de la punta. Para cada pilote se realizan un total de tres ensayos. En pilotes defectuosos se producen reflexiones o picos intermedios que entran en fase a una profundidad menor de la esperada impidiendo, a veces, observar la reflexión de la punta del pilote.

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